REBELIÓN

 

La casa se negó.
La casa dijo : Me niego
a repartir mi intimidad.
Ya sé que estáis acostumbrados
a vivir las vidas de los otros.
Pero yo no tengo la culpa
de que en vuestras vidas
se haya afincado el tedio.
Yo no tengo la culpa
de que vuestras camas
ya no canten saetas.
Yo no tengo la culpa
de que al meter la llave en vuestras puertas,
os enseñen los dientes.
La tirarán, sí.
La tiraran mañana,
con su moldura, su persiana turquesa
y sus flores rojas.
Pero nadie,
absolutamente nadie,
volverá a desvirgar esa ventana.

 

                                                                     La Antilla, 22 de Junio de 2.006