LOS  ARBOLES  NO  DEJAN  VER  EL  BOSQUE

 

Duerme. Me parece que duerme

la mujer del sillón.

Duerme. Me parece que duerme

con las nalgas al sol.

Miro. No parece que miro

mientras riego el balcón.

Miro. No parece que miro

esas nalgas al sol.

Abre. Me parece que abre

la mano sin razón.

Abre. Me parece que abre

de las nalgas el sol.

Cierra. No parece que cierra

en la boca un terrón.

Cierra. No parece que cierra

a las nalgas el sol.

Vive. Me parece que vive

sin ninguna ilusión.

Vive. Me parece que vive

en sus nalgas el sol.

Muere. No parece que muere

por la respiración.

Muere. No parece que muere

entre nalgas al sol.

¡Dios mío!

¡Está desnuda!

¡Y hasta ahora no me había dado cuenta!

 

                                                          Luis Ricardo Suárez

                                                         Madrid, 10 de febrero de 2006.