TITI, TE ESPERO
La mujer y la taza hablaban humo.
Derretían su azúcar a destiempo.
Solas las dos, dando la espalda al mundo.
Una de posos, la otra de te esperos.
Te espero a la salida de la tarde,
a la luz de farolas y mecheros,
cuando solo resuenen por la calle,
sinfonías en gris de los serenos.
En este poso deposité esperanzas.
En este otro la frágil cortedad de un beso.
En el último, un tal vez vuelvas mañana.
Y en todos juntos, la nada con remiendos.
Se levantó feliz llena de ochos,
con su bolso repleto de silencios.
Servilletas plagadas de piropos,
De ese no novio que aún aspira a serlo.
¿ Amor mío, recuerdas aquel árbol ?
¿ Y la navaja que pintó un te quiero ?
Te acuerdas que fui a pedir tu mano,
encontrando vacío el aposento.
Preferiste lo digno a lo imposible
La niña dará brillo al caballero.
Te marchaste nocturna para huirme.
Desde ese día, aprendí a escribir : Te espero.
Era un salón de Té, como otros muchos.
Más bien, era un salón de Espero.
La mujer y la taza hablaban humo,
Compartiendo un terrón. Tan solas, compartiendo.