MARU
Llueven adolescentes
sobre la playa,
y, entre ellas,
Maru, que es un nombre sin cara.
Escuché,
por primera vez,
el nombre de Maru,
una noche
en que miraba el cielo,
tumbado en mi terraza.
Miré,
pues tengo una amiga que se llama igual,
y solo vi siluetas de niñas
camino a ser mujer.
Han pasado las noches.
No ha transcurrido una,
sin que el nombre de Maru
haya dejado de escucharse,
con voces tanto femeninas,
como masculinas.
Estoy asistiendo
al nacimiento de una líder,
bajo la escasa luz de las estrellas.
Anoche, por fin,
pude escuchar su voz.
Supe que fuma porros
y que es de Badajoz.
Maru,
esa mujer que baja
de un tren adolescente,
con la mochila ahumada,
y la exclusiva propiedad
de un nombre.