EL MIRÓN
La llevaba mirando muchos años.
Haciendo flanes que se le derrumbaban,
por elegir la tierra inadecuada.
Jugando al pino puente,
cuando su cuerpo era una línea.
Riéndose a lo loco,
y chillando por cualquier nimiedad.
Dando palmas,
moviendo la cintura al ritmo de las olas.
Pero todo cambió.
Un día de los muchos
Le crecieron los pechos.
Le crecieron las caderas.
Le creció la mirada.
Y este verano .................
le está creciendo un novio.