BULOS

 

Dicen que escribo poesía erótica.
Yo no sé bien por qué.
Tan solo pienso en una guinda roja
penetrando un pastel.
El hábito impoluto de una monja,
con una mancha azul.
Un ángel vigilándole la ropa,
cuidando su virtud.
La curva de la pata de una silla,
madera torneada,
sujetando un asiento de rejilla,
a la que está clavada.
El rumor de una casa que se abre,
tras un golpe de viento,
que levanta las sábanas al aire
de una cama sin dueño.
En el cubo de ropa a ser lavada,
cayó un melocotón,
y se quedó enredado en una braga,
compartiendo su olor.
Queda en mi lengua el sabor cautivo
de un pétalo de flor,
que he robado a una niña, sin motivo.
Fue, porque hacia calor.
Y te vi tan sudada, poesía,
con ritmos tan expuestos,
que no quise mirar lo que escribía,
tocándote los versos.
Dicen que escribo poesía erótica.
Yo no sé bien por qué.
Tan solo pienso en una línea roja,
Dividiendo tu piel.

 

                                                                                          La Antilla, 25 de Julio de 2.006