MÓNTATE  APRISA  Y  NUNCA  TE  DETENGAS

 

Decirse cosas tiernas sin llorarlas
es para mí empezar la despedida
Te vas a Dios, por ahí se empieza
Yo estoy volviendo al punto de partida

Hablarte Carlos, mi pequeño Carlos,
de que hay que amar sin pedirse las vueltas
define solidaridad…. amigo…. santo
Eso es el éxito en la vida…. sin reservas

Pero eres todavía tan Carlitos
que siento pena de abrirte las estrellas
Diciéndote…. Allí, aquella viene
Móntate aprisa y nunca te detengas

Aunque quede tu madre en hijo mío
y tu padre en que venzas y más venzas
Con tu corbata de niño envejecido
Móntate aprisa y nunca te detengas

Descubre entre los ojos de esta gente
que porque son amigos nos rodean
los niños marineros las niñas novias
que fueron a sus siete primaveras

Ellos también mirada asustadiza,
se acercaron al Dios de las mareas
para que agitándoles la vida
amigos de la tuya les hiciera

Ese es el buen Dios, querido Carlos
Tener amigos a los que nunca pierdas
Mira sus caras, no las reconoces
Son ellos, forman el cielo, son estrellas

Pídeles que extiendan todos sus manos
Mira que nadie lleva dinero en ellas
Porque aunque dan amor todos los días
Nunca jamás piden las vueltas

Móntate en ellos sin miedo, hacia el futuro
Vete seguro en busca de experiencias
Dales las gracias y a volar cariño
Móntate aprisa y nunca te detengas.

 

 

                                                                         Carlos Suárez Vázquez-Pimentel
                                                                         se hizo niño santo
                                                                         el 15 de Mayo de 1994
                                                                         Sus padres estuvieron  amándole a su lado.