EL  TIEMPO  ENTRE  DOS  RELOJES

 

No podía dormir
Empequeñecida entre las sábanas
reciclaba recuerdos
Seguía notándose niña
y si no fuera porque el sabor adulto del sexo
confirmaba que el tiempo iba pasando por ella,
resultaría tan sencillo volverse a ver
cogida de la mano de sus padres
segura y confiada
protegiéndose con un abriguito
una engañosa mañana soleada de Lugo
Multitud de primas salvajes
revoloteaban en sus proximidades
jugando a Mujercitas
sin escasez ni penurias
repletas de príncipes azules
Arriba, en lo alto del Ayuntamiento
un reloj regalaba campanas
de cumpleaños
y aun hoy, unos muchos años después,
escucha el feliz en tu día
atravesando Castilla en su busca
Parece que fue ayer
y si lo parece es porque lo fue
Hoy te rodean las brechas y las lágrimas
de tus esperanzas masculinas
Dos corazones desbocados deseosos de ser alguien
sin olvidarte nunca
Tu ilusión de volver a ser niña
que ellos no podrán despertar entre muñecas
y a duras penas lo consiguen con sus ingenuidades,
de aquí en adelante cada vez más escasas
por designio del tiempo
Te entrego este reloj
mujer de oro
para que te reflejes en él
Tú me diste tu amor y compañía,
joya sin precio
que luzco agradecido
Ojala el tiempo
nos haga sobrevivir a la máquina
Prepara tu mano eterna
Nuestros hijos nos están esperando

 

                                                                   10 de Junio de 1992