ME  APETECE  CANTAR

 

El cielo se ha emborronado
La cabeza del edificio tiene los cristales apagados
En el penúltimo piso, el que hace esquina,
una bombilla engaña en semiluz
Pensar que hay gente viviendo en ese bloque
y lo único que se mueve
es la copa del árbol a obligación del viento
Cuando llega la noche
las nubes negras se integran en lo oscuro sin protestas
Me apetece cantar:
Quiero encontrar en sus ojos
una cierva desdichada
para detener mi mano
en el perfil de su cara
Quiero rozarle los labios
al calor de mis palabras
Voy a estar con Pilar en menos de una hora
Hacía tiempo que no pedía limosna.
Su nariz me recuerda
a las hamacas colgantes
prometen descanso
pero en cualquier momento pueden dar la vuelta
Si pudiera le regalaría un libro mágico
de hombres azules, repleto de sindicalistas
admirados por sus logros,
y, de marcador, la lágrima del poeta pijo
que hoy empieza a crearse
Voy a estar con Pilar
Por eso me apetece cantar:
El cielo se ha emborronado
Una bombilla me engaña
Tal vez la gente ha salido
y estén vacías sus casas
El cielo acogió a las nubes
embarazadas de agua

 

                                                             Madrid, 9 de Noviembre de 2005