LA CARA DE PENA
Me miras con la tristeza
que los años te enseñaron a cocinar.
Tristeza hervida
con cebolla y vinagre.
Estás cansada de ofrecer pasado inamovible.
De pronto, has abierto la despensa,
Harta de retener al tiempo lava y fuego.
Rescoldos oscuros, humeando,
fingiendo.
Pero por mucho que lo intentes,
tú eres más que una foto
impresa en papel pena.
Tú eres el hilo tirante de mi mano.
La madre que me pare marioneta
La parte inaccesible de tu sujetador.
A ti porque te duele.
A mí porque no llego.
Te taparé la cara acariciando.
Te buscaré la boca con mis yemas
ceramista perdido
en tus rayas de vida.
Si quieres una mascara,
seré yo quien te la construya
a base de memoria inventada,
desde este acantilado,
al que he venido a despeñar deseos.
Tu cara, nunca.
Marcha pena.
Por allí corre la mía.
Escápate con ella,
mientras yo le coloco la sonrisa,
a esta mujer, que ignora que la aman.